Ñuñoa, 7 de octubre de 2026
Querida comunidad educativa D’halmarina: familias, apoderados y apoderadas, estudiantes, docentes y asistentes de la educación:
Les escribo hoy con una mezcla de emociones que no resulta fácil poner en palabras. Hay alegría y gratitud por el nuevo desafío que se abre en mi camino, pero también una profunda tristeza por tener que dejar un lugar que, con el paso del tiempo, se transformó en mucho más que un espacio de trabajo: el Liceo Augusto D’Halmar y su comunidad son, para mí, un lugar profundamente querido.
Quiero que esta noticia la conozcan directamente por mí: he sido seleccionado, mediante concurso de Alta Dirección Pública, para asumir la dirección de otra institución, por lo que debo dejar la dirección de nuestro Liceo.
Es una decisión difícil. Los nuevos desafíos profesionales siempre generan ilusión y entusiasmo, pero partir de una comunidad con la que se han compartido tantos momentos, proyectos, dificultades y logros hace que este paso tenga también un componente de mucha emoción y, por qué no decirlo, de tristeza.
Siguiendo los protocolos establecidos, informé de mi salida a las y los funcionarios del establecimiento, al Centro de Estudiantes y al Centro de Padres, Madres y Apoderados. Asimismo, durante todo el proceso de postulación mantuve informada a la Dirección de Educación, porque creo profundamente que la transparencia, la confianza y el respeto institucional son fundamentales en cualquier proceso.
Si bien para ustedes esta despedida puede parecer repentina, el proceso de transición comenzó hace ya un tiempo. El equipo directivo conocía mi participación en el concurso y, gracias a ello, hemos podido trabajar de manera gradual y responsable en el traspaso de las actividades y responsabilidades propias del establecimiento. Mi principal preocupación ha sido que mi salida no interrumpa el trabajo que se ha venido desarrollando ni afecte el camino que el Liceo ha construido. Quiero que el Augusto D’Halmar siga avanzando, con la misma fuerza y compromiso de siempre.
Después de conversar con la Dirección de Educación y pensando precisamente en la continuidad del proyecto educativo, tanto desde mi perspectiva como desde la de la Corporación Municipal de Desarrollo Social de Ñuñoa, consideramos que Sebastián Bravo es la mejor opción para asumir como Director Subrogante durante este período.
Sebastián conoce profundamente el Proyecto Educativo Institucional, ha sido parte de la trayectoria de esta comunidad y ha construido vínculos de confianza con sus distintos estamentos. Por eso, me tranquiliza saber que será él quien asuma la dirección en este tiempo. Tengo la convicción de que sabrá cuidar lo que hemos construido y, al mismo tiempo, dar continuidad y proyección al proyecto educativo del Liceo.
Quiero agradecer especialmente a los Centros de Padres, Madres y Apoderados, con quienes tuvimos la oportunidad de trabajar buscando siempre objetivos comunes y poniendo en el centro aquello que nos une: el bienestar, la formación y las oportunidades de nuestros estudiantes. Valoro profundamente las conversaciones, las diferencias que también nos ayudaron a avanzar y, sobre todo, la disposición a construir juntos.
A nuestros estudiantes y especialmente a nuestro centro de alumnos quiero decirles algo especial. Me siento profundamente orgulloso de ustedes. Orgulloso de ver cómo defienden y quieren a su Liceo, cómo participan, cómo levantan sus voces y cómo demuestran que la educación también se construye cuando los estudiantes se sienten parte de su comunidad. Ese compromiso con el Augusto D’Halmar y con su propia educación es algo que me llevo conmigo y que recordaré con especial cariño.
A cada docente y asistente de la educación, quiero agradecerle sinceramente. El trabajo cotidiano, muchas veces silencioso y exigente, es el que permite que este proyecto educativo exista y avance. Me voy agradecido por el compromiso, por las conversaciones, por los desafíos que enfrentamos juntos y por todo lo que aprendí de ustedes.
También quiero agradecer al Alcalde de Ñuñoa por la confianza depositada en mi gestión y a la Dirección de Educación por su apoyo permanente al trabajo del colegio y por haber acompañado este proceso con responsabilidad y disposición.
Me retiro con la tranquilidad de saber que dejo una comunidad sólida, con equipos comprometidos, con identidad y con un proyecto educativo que tiene mucho camino por delante. Pero me voy también con la certeza de que una parte importante de mí queda aquí.
Les pido que reciban a Sebastián y al equipo directivo con la misma confianza, colaboración y generosidad con que me acompañaron a mí. El Liceo seguirá necesitando de todos y todas: de sus estudiantes, de sus familias, de sus docentes, de sus asistentes y de cada persona que cree en este proyecto.
Hoy cierro una etapa profesional muy importante de mi vida. Lo hago con gratitud, con orgullo por lo construido y con mucha emoción por lo que dejo atrás. Me llevo innumerables recuerdos, aprendizajes y, sobre todo, el cariño de una comunidad que hizo que estos años tuvieran un significado especial.
Gracias, de corazón, por haberme permitido ser parte de esta historia.
Seguiré siempre, desde donde me corresponda estar, mirando con cariño el camino de este querido Liceo Augusto D’Halmar y deseando que continúe creciendo, avanzando y formando a las nuevas generaciones con la identidad y el compromiso que lo distinguen.
Con afecto y profunda gratitud,
Pedro Castillo Riffo
Director
Liceo Augusto D’Halmar
Corporación Municipal de Desarrollo Social de Ñuñoa
